¿Por qué aprender portugués?


Las lenguas no sólo funcionan como medio de comunicación

Tradicionalmente nuestro país se ha caracterizado por la inclusión de la enseñanza de idiomas en el currículo de la Enseñanza Media. El francés, como idioma clásico y herencia de nuestra marcada francofilia, el italiano incluido en la orientación derecho como heredero del latín, el inglés posteriormente como lengua universal. Curiosamente, y por razones que serían un interesante tema de investigación para sociólogos e historiadores, el portugués no estuvo nunca dentro de las opciones. ¿Causas históricas, rivalidad tradicional, consideración de que no existía necesidad? Algunas de estas razones o todas parecen señalarnos una explicación.

Esto se modificó a partir de la formación del Mercosur. En el Tratado de Asunción (1990) se establece, claramente, que entre las políticas culturales y educativas, la implementación de la enseñanza de las lenguas de los países miembros, debía ser una prioridad. Por lo tanto, después de casi 5 siglos de desinterés por la lengua de nuestros vecinos, la necesidad de aprenderla surge como algo imprescindible.

¿Por qué es importante la enseñanza de lenguas extranjeras en general y del portugués en particular? Porque el aprendizaje de lenguas extranjeras no sólo tiene un valor instrumental, que los alumnos podrán apreciar casi inmediatamente en su vida cotidiana, sino que también lleva consigo el observar el mundo desde otro punto de vista. Este aspecto es básico para el desarrollo de la tolerancia y para la toma de conciencia de que todo es relativo. La lengua está acompañada por una cultura cuyo conocimiento promueve la comprensión de las diferencias y estimula esa tolerancia. La lengua no sólo funciona como medio de comunicación, sino que investigaciones han mostrado que tiene estrecha relación con temas tan diversos como el desarrollo neurológico, la xenofobia o la memoria.

¿Pero por qué estudiar portugués? ¿Simplemente porque fue impuesto por un tratado? La respuesta es bastante lógica si consideramos que es una de las lenguas más habladas en el continente. Es evidente, también, que las relaciones políticas, culturales y comerciales con el Brasil se han multiplicado desde la creación del MERCOSUR, y esto se ha visto reflejado en la demanda cada vez mayor de personas con conocimiento de portugués para llenar las vacantes pedidas por diferentes empresas e instituciones. Esto se traduce en una nueva visión del aprendizaje de la lengua portuguesa, visión que alcanza a los padres preocupados por el futuro laboral de sus hijos, que lo ven como una ventaja más en nuestro mundo ya tan competitivo. Las razones instrumentales de la lengua están claras para todos.

Pero como ya vimos también existió, durante muchos años, el curioso fenómeno de ignorar la lengua de nuestros vecinos y entre las ideas que las personas tienen sobre el portugués y sus hablantes, se observa un cierto prejuicio cuando se afirma que es una lengua que no precisa ser aprendida, que se trata de una deformación del español. Cómo dice el profesor Paes de Almeida, de la Universidad de Campinas en San Pablo, Brasil, hay entre los aprendices hispano-hablantes del portugués, una sensación de que están hablando o escribiendo mal su propia lengua y en su comentario suaviza esta percepción diciendo que de ahí surge, en tono de broma, la afirmación de que el portugués es un español mal hablado. En nuestra experiencia diaria como docente escuchamos esos comentarios frecuentemente y muchas veces no precisamente en tono de broma. No hay nada mejor para combatir estos prejuicios que el aprendizaje sistemático de la lengua, el conocimiento del pueblo que la habla y de su cultura; todo esto redunda en tolerancia, valor importante en general y más aún cuando se trata de nuestros vecinos.